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La oración efectiva

Juan 14.14 nos dice: “Si algo pidieran en mi nombre, yo lo haré”. Muchos utilizan este texto bíblico para afirmar que van a recibir todo lo que piden en oración. No podemos basar nuestra vida de oración en un solo pasaje, pues vamos a obtener una perspectiva distorsionada de la realidad. Para ello es importante considerar:

Nuestro compañerismo con Dios. Nuestro Padre Celestial solamente va a contestar las oraciones de aquellas personas cuyos pecados han sido borrados con la sangre de Jesús. Y no solo esto, sino que también va a demandar que andemos en obediencia antes de escuchar nuestra petición. Por supuesto que conoce nuestras debilidades y no espera que seamos perfectos; pero si nos deleitamos en el pecado y no nos arrepentimos de nuestra desobediencia, no vamos a ser escuchados.

Nuestra petición. Algunos sienten que al incluir la frase: “En el nombre de Jesús. Amen.” Están garantizando que sus oraciones van a ser respondidas; pero no es así. Lo que esta frase significa es que solamente hemos incluido en nuestra oración lo que está de acuerdo al carácter de nuestro Señor. Cuando oramos, debemos pedir con fe, creyendo que Dios es poderoso para hacer su voluntad y sometiendo nuestros deseos ante su trono.

Nuestro motivo. El Señor no nos va a conceder algo que no es para nuestro provecho. Es por eso que debemos analizar lo que nos está motivando a pedir algo antes de hacerlo. ¿Es nuestra meta glorificar a Dios para que otros puedan conocerle por medio de lo que hacemos? ¿O nos motiva un deseo egoísta e impuro?

Nuestro Padre Celestial nos exhorta a orar y también nos asegura que va a responder la oración de aquellos que poseen un corazón puro.

Sus amigos Carlos y Rosame.

Marcos 11.24-25 NVI
24 Por eso les digo: Crean que ya han recibido todo lo que estén pidiendo en oración, y lo obtendrán. 25 Y cuando estén orando, si tienen algo contra alguien, perdónenlo, para que también su Padre que está en el cielo les perdone a ustedes sus pecados.

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