Sin comentarios aún

Amados pero perdidos

Es probable que la más apreciada y consoladora de todas las características de Dios, sea su amor. Pero el hecho de que Él nos ama, no significa nuestra salvación eterna, ya que podemos estar separados de Él por nuestra condición perdida.

Debido a que el Padre ama tanto a la humanidad, hizo provisión para rescatarnos de nuestro pecado de separación de Él. Esta oferta de salvación es para todo el mundo, pero la persona tiene que aceptarla para poder beneficiarse de ella. Por la muerte de Cristo a nuestro favor, el Señor nos abrió la puerta para ser salvos, pero Él no obliga a nadie a entrar.

Imagine que usted ha caído en un rio impetuoso, y que está a punto de ahogarse, yo me lanzo a salvarlo, pero usted rechaza mi ayuda. ¿Lo salvó el hecho de que yo haya saltado? No, porque usted no aceptó mi ofrecimiento de rescate. De la misma manera, Dios hizo toda provisión para su salvación, pero a usted le toca responder a su oferta.

Así como el nadador extiende la mano para aceptar el rescate, cada uno de nosotros debe extender la mano por fe, creyendo que Jesús murió por nosotros. Aceptar su perdón por nuestros pecados no es solo conocimiento intelectual. El hombre que se está ahogando no se salvará si simplemente sabe que otro nadador puede salvarlo; tiene que poner su vida en las manos del socorrista y depender totalmente de él.

Confiar simplemente en que el amor de Dios le salvará a usted, no es suficiente. Nuestro Padre celestial desea que todos sean salvos, pero muchos siguen perdidos por no aceptar su oferta. La decisión depende usted. Elija creer en Cristo y rinda su vida a Aquel que quiere y puede salvarle.

Juan 3:15-18 Nueva Versión Internacional (NVI)

15 para que todo el que crea en él tenga vida eterna. 16 »Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que cree en él no se pierda, sino que tenga vida eterna. 17 Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para salvarlo por medio de él. 18 El que cree en él no es condenado, pero el que no cree ya está condenado por no haber creído en el nombre del Hijo unigénito de Dios.

Publicar un comentario